Hay cadenas que aprietan poco y por eso duran toda una vida.

Llegas a casa por la noche.


Toda el día apagando fuegos.


La energía justita para cenar con la familia.


Quizás un cuento con tu hijo.

Quizás ni eso porque ya está durmiendo.

Gastas mucho tiempo en lo que no importa.

Lo que importa mucho y lo que importa menos requiere reflexión.

Para tenerlo claro.


Igual tu ya lo sabes.

Igual estás haciendo lo contrario de lo que sabes.

Igual estás haciendo lo que deliberadamente quieres.

Sólo lo sabes tú.

Dedicas poco tiempo para pensar.


Lo bueno de trabajar mucho es que cuanto más lo haces, menos cuenta te das de como te sientes.

De a que dedicas tu energía.

De como pasan los días en que no haces las cosas como realmente te gustaría.

Y eso, también es lo malo.

Vives en piloto automático.

Hay quién lo llama estar muy liado.
Realmente quieres decir que no tienes orden ni control sobre tu tiempo.

No es un problema de horas.

Es un problema de claridad, de conocerte y de estructura de vida.

¿Pero cuales son tus prioridades?

Ni siquiera te conoces.

Seguramente la salud es lo primero.

O es el trabajo como demuestras cada día.

Hablas de ámbito personal y profesional.

Esa distinción te define más de lo que crees.

Piensalo:

¿No se puede ser profesional en el ámbito personal?

La respuesta es por supuesto, y además se debe.
Al menos si quieres vivir la vida que te mereces.

Para merecerla lo primero es saber lo que quieres.

Liderarte es dejar de obedecer a quien no eres

La vida es un experimento.

El experimento eres tú.

Quieras o no.
Formas parte de tu experimento, de tu vida.

Está en tu mano decidir si quieres ser investigador además de cobaya.

O si quieres ser sólo cobaya.

Pero repito, la vida es un experimento.

Cuando vives la vida de forma consciente, reposada y meditada te permites iterar el experimento.

Cada día te levantas con el objetivo de continuar la construcción que más te importa.

La catedral de tu vida.

No la construyes como se construye todo hoy en dia.

La construyes como se construía antes.

Con un gusto exquisito por la belleza.

Con paciencia.

Pensando en el largo plazo.

Para que la disfruten tus nietos.

Tu salud, tu riqueza, tus relaciones.

Lo que te hace mal lo evitas.

Lo que te hace bien lo potencias.
Pero requiere conocerse.

Atender a las señales.

Indagar en ellas.

Y probar alternativas.

Prácticas, rutinas y dinámicas que te ayudan a crecer.

Que refuerzan tu capacidad de aprender cosas nuevas.

Que te van colocando en la mentalidad de sentirte capaz de lo que sea.

Aprender a discernir las relaciones que nutren y no drenan tu energía.

Aprender a decir NO para poder decir SI a todo lo que realmente te importa.

Quién no se mueve

no nota el peso de sus cadenas.

Cada día escribo un email en el que te cuento lo que experimento, aquello en lo que ando metido, reflexiones de lo que me encuentro, aprendizajes que hago y en definitiva cualquier cosa que considero que te ayuda a conocerte, liderar tu vida y finalmente ser soberano de ella.

Si quieres recibirlo es aqui abajo.